De acuerdo a las indicaciones de Nuestra Amada Madre, la Virgen María, en el mensaje del 01-12-2013, Madre de la Salvación 

Para ver el mensaje completo con las indicaciones de Nuestra Madre para hacer la Novena,  click en imagen

Esta es la oración; Cruzada de Oración (130) 
que debéis decir  cada uno de los siete días, 
(3 veces al día por las mañanas)

Cruzada de Oración (130)
 Novena de Salvación:

Mi amada Madre de la Salvación, por favor obtén para todas las almas, el Don de la Salvación Eterna a través de la Misericordia de tu Hijo, Jesucristo.

Mediante tu intercesión, suplico que tú ores para liberar a todas las almas que están en esclavitud de Satanás.

Por favor, pide a tu Hijo mostrar Misericordia y perdón para aquellas almas, que Lo rechazan, que Lo lastiman con su indiferencia y que adoran la doctrina falsa y dioses falsos.

Te imploramos Madre querida, que pidas por las Gracias para abrir los corazones de las almas que más necesitan de tu ayuda. Amén.


Tarjetita autorizada, para hacer copias y repartir 

viernes, 18 de octubre de 2013

A medida que la Crucifixión de Mi Iglesia sobre la Tierra comienza, ustedes deben estar atentos por todas las señales, las cuales fueron predichas

Jueves 3 de octubre de 2013 a las 22:35 hrs.


Mi amadísima hija, a medida que la Crucifixión de Mi Iglesia sobre la tierra comienza, ustedes deben estar atentos por todas las señales, las cuales fueron predichas.

Los enemigos de Dios emularán cada aspecto de Mi Propia Crucifixión, comenzando con la profanación de Mi Cuerpo. Cuando fui arrastrado ante Mis verdugos, me desnudaron, con el fin de burlarse de Mí y me causaron vergüenza. Luego me vistieron de rojo - el color asociado con la bestia. Luego pelearon por quién clavaría el primer clavo en Mi Cuerpo. Luego, como salvajes, rasgaron Mis Extremidades y extendieron Mis Brazos tanto que los sacaron de Mis Cavidades, para así causarme dolor adicional. Para hacerme sufrir más, clavaron los clavos a través de las palmas de Mis Manos en un ángulo para que salieran a través de Mis Muñecas. Mis dos Brazos fueron jalados en dos ángulos incómodos y colgué en un ángulo doloroso, inusual, diseñado para causarme la máxima cantidad de dolor y humillación.

Echaron suertes para que los últimos ocho hombres pudieran presidir la tortura sangrienta que infligieron sobre Mi Cuerpo. Corearon obscenidades, me abofetearon y golpearon, me patearon en el estómago y rugieron como salvajes. Me profanaron en todos los sentidos para mostrar a todos aquellos quienes presenciaron Mi Muerte en la Cruz que Yo estaba siendo castigado por Mis supuestas malvadas mentiras. Fui asesinado para mantenerme callado y para evitar que la Palabra de Dios llegara a las almas.

Lo mismo ocurrirá pronto. No será suficiente para Mis enemigos cambiar la Presentación de Mi Eucaristía –profanarán Mi Cuerpo una vez más. Me profanarán de maneras similares. El color rojo será utilizado; harán gestos ante Mi Cruz y me insultarán por sus nuevos rituales. Solo aquellos quienes reconocen las señales discernirán cómo estos sacrilegios serán presentados entusiastamente al mundo, en medio de gran pompa y esplendor.

Las nuevas homilías serán una tontería y gran parte de la nueva liturgia no tendrá sentido. Para aquellos quienes conocen Mis Enseñanzas, estén conscientes de las declaraciones confusas, ilógicas y complicadas, las cuales acompañarán la introducción de las nuevas, revisadas enseñanzas y credos de antaño. Ellos no solo confundirán y crearán gran malestar en su alma, estarán llenos de contradicciones y mentiras, las cuales nunca podrían salir de Mí, Jesucristo.

Se les ha dado la Verdad desde el momento en que caminé sobre la Tierra. Ahora se les darán las mentiras, diseñadas para hacerlos alejarse de Dios. Asegúrense de que estén alerta, ya que serán tragados y llevados a falsa doctrina. La doctrina de oscuridad, planeada meticulosamente durante muchos años, pronto descenderá sobre ustedes. Nunca deben aceptar promesas, las cuales contradicen Mi Palabra. Cuando vean estas cosas suceder sabrán que han sido traídas a ustedes por el espíritu del mal, con el fin de destruir su oportunidad de salvación eterna.